Los diésel, de estar de moda, van camino de estar prohibidos…

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Resulta curioso ver cómo cambian las modas, en el caso del sector del automóvil, llevamos casi una década en la que las matriculaciones predominantes son de vehículos diésel. Es normal podríais pensar, consumen menos e incluso tienen un mejor rendimiento que un gasolina debido al turbo… Y así es, el lanzamiento en los 90 de los motores TDi, HDi o TDCi supuso que las ventas de diésel se incrementasen hasta 70% de las matriculaciones.

Pero hoy, existe un gran problema derivado de esa “moda” de los diésel: la contaminación en las grandes ciudades. Este es un problema muy serio y se está actuando contra las mecánicas diésel por ser las causantes de los “sombreros de contaminación” que vemos durante estos días en ciudades como Madrid, Barcelona o Londres.

El pasado septiembre, Boris Johnson, alcalde de Londres, presentó ayudas de 2.000 libras para los conductores que sustituyan su vehículo de gasóleo por otro menos contaminante y en París, su alcaldesa se ha fijado como fecha límite el 2020 para que los diésel tengan prohibido circular por la ciudad.

Todos tranquilos, existe una solución mucho menos drástica que la prohibición y es la instauración de la normativa EURO 6 que equipara los modelos diésel con los gasolina en cuanto a contaminación se refiere.

La normativa EURO 6 se centra en la disminución de las emisiones de óxido de nitrógeno (NOx), un gas declarado por la Organización Mundial de la Salud como cancerígeno. La nueva norma Euro 6 introduce una rebaja desde los 180 miligramos por kilómetro permitidos hoy en la norma Euro 5 hasta los sólo 80. Ya existen multitud de modelos a la venta con este tipo de homologación en emisiones y a partir de septiembre no se podrán vender otro tipo de vehículos.

Antes apoyaban el cambio ahora se va camino de prohibir su uso… La Unión Europea fomentó los coches diésel porque emitían un 20% menos de Co2 y resultaban claves para poder cumplir los objetivos de emisiones. En España se introdujo en 2008 un nuevo impuesto de matriculación basado en las emisiones de CO2, el mismo que permanece en estos momentos en vigor; las ventas siguieron creciendo, las emisiones de Co2 decreciendo y las de NOx creciendo.

El gasóleo emite menos CO2, pero expulsa partículas (PM) y óxidos de nitrógeno (NOx), dos contaminantes que casi no están presentes en la gasolina y que empeoran la calidad del aire y contribuyen a formar el sombrero de contaminación que cubre muchas ciudades.

La norma Euro 3, del año 2001, restringió a 50 miligramos por kilómetro la emisión de PM; la Euro 4 de 2006 bajó el límite a 25 mg/km, y la Euro 5 de 2011 rebajó hasta los 5 mg/km. La Euro 6 reduce hasta los 4,5mg/km, porque apenas existe ya potencial de mejora.

Por su parte el NOx, se ha visto reducido de la siguiente manera: La norma Euro 3 permitía una emisión de NOx de 500 mg/km; la Euro 4 de 250, la Euro 5 de 180 y la norma Euro 6 marca un límite máximo de 80 miligramos por kilómetro.

De hecho, un estudio realizado por investigadores italianos revela que tres cigarrillos contaminan más que un motor diésel Euro 6. Concluyeron que mantener tres cigarrillos encendidos durante 30 minutos en un garaje de 60 metros cúbicos produce una concentración de sustancias nocivas superior a las que emite el motor EURO 6 de un cochee en el mismo periodo.

Eliminar las emisiones de NOx reduciría el sombrero contaminante de las ciudades porque, una vez en el aire, reacciona con la luz solar, las altas temperaturas y los compuestos orgánicos volátiles para convertirse en ozono (O3). Por eso, la contaminación se ve con más claridad en invierno, por la suma del tráfico y el funcionamiento de las calefacciones, y en verano, donde la mayor radiación solar y calor favorece la generación de O3.

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