La berlineta Renault Alpine A110 cumple 50 años

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La relación entre Renault y Alpine en España arrancó con la producción de los Alpine A 108 en 1.963, alcanzando las 272 unidades (161 en carrocería coupé y 111 en carrocería cabrio), con el motor del Dauphine Gordini de 845cc y 40 cv de potencia. Más adelante se montó la versión de 43cv.

A partir de 1.966, aprovechando los elementos mecánicos del R8 fabricado en España, (motor, cambio y tren delantero) comenzó la producción de la versión A 108-1. Esta versión contaba con novedades tales como los frenos de disco, y con detalles de equipamiento específicos, como la palanca de cambios con pomo de madera. Se fabricaron un total de 66 unidades.

Por fin, el 12 de junio de 1.967 se presentó en España la Berlineta Alpine A 110 “española”, equipada con el motor de 1.108cc del R10 de 51cv fabricado en nuestro país. Se realizaron un total de 528 unidades hasta su sustitución por el más potente A 110 1300 en abril de 1.971. En este caso se utilizó el bloque motor del R12 montado en España, con 66,5 cv de potencia, e incluía faros auxiliares delanteros y frenos de disco en las ruedas traseras. Fueron 908 las unidades construidas de la versión 1300cc hasta finales de 1.976.

Por último, a partir de mayo de 1.977, se introdujo la versión A 110 1400, versión que sólo se produjo en España, equipada con el motor del R12 TS de 1.397cc y 85cv, añadiendo la culata del R5 Alpine francés que se importó para llevar a cabo la versión española para el R5 Copa. En mayo de 1.978 finalizó la producción, con 130 unidades de esta versión final. En total, 1.904 Renault Alpine fabricados en España, de los que 1.566 correspondieron a la Berlineta A 110.

Cabe destacar, en el plano deportivo, que Bernard Tramont se proclamó Campeón de España de Rallyes dos años consecutivos, en 1.967 y 1.968, a los mandos de un Renault Alpine.

Los conductores de Berlineta acostumbran a decir que este coche se comporta mejor en las curvas que en las rectas. La manejabilidad y la motricidad son sus puntos fuertes, gracias a la posición en voladizo trasero que hace que el coche se deslice y controle fácilmente desde el volante y el acelerador.

Detrás del volante revestido de cuero aparecía el cuadro de instrumentos completo, con su cuentarrevoluciones y velocímetro. Dependiendo de las versiones, incorporaba un manómetro de presión del aceite, un amperímetro, un manómetro de temperatura del agua, un reloj… El resto es bastante sobrio, por no decir espartano. Los asientos eran de escay negro, con ajustes en inclinación y en profundidad. Las puertas llevabanun mando de manivela para subir y bajar las ventanillas. En algunos casos incorporaba un asa de sujeción para el pasajero, lo que en determinadas circunstancias podía resultar muy útil…Existía además un catálogo de opciones: faros adicionales, un depósito de gasolina más grande, llantas de aleación, asientos baquets…

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