La historia del motor rotativo Wankel de Mazda

Felix Wankel y el ingeniero de Mazda Kenichi Yamamoto tienen un apartado en la historia de Mazda.

Wankel, que nunca fue a la universidad y que incluso nunca se sacó el carné de conducir, soñó con construir un motor alternativo con una cámara de combustión plana en cuyo centro daba vueltas un pequeño disco. Este concepto de motor impresionó tanto a Kenichi Yamamoto que Mazda compró la patente en 1961.

Sin embargo, el primer motor “Wankel” que se envió a Hiroshima vibraba tanto que arañaba las paredes interiores de la cámara del rotor. Yamamoto y sus colaboradores solucionaron este defecto perfeccionando las tecnologías de lubricación y estanqueidad.

El primer motor rotativo de producción de Mazda, que se montó en el Cosmo Sport de 1967, era una unidad de dos rotores con cámaras trocoidales en las que se movían rotores de forma triangular. El eje excéntrico atravesaba el centro de la cámara. En el espacio que se formaba entre el rotor y las paredes de la cámara se producían las operaciones de admisión, compresión+ignición y escape. Era un motor muy suave, que alcanzaba altas revoluciones, porque la fuerza que producía se empleaba para hacer girar la excéntrica directamente, sin necesidad de convertir movimiento vertical en movimiento de giro mediante bielas, como en los motores de pistones.

Esta tecnología se emplearía en casi 2 millones de vehículos Mazda, entre los que se cuentan ganadores del campeonato del mundo de rallies, el Mazda 787B que ganó las 24 Horas de Le Mans en 1991 o el actual RX-8 con motor rotativo RENESIS.

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