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hormiga atómica. Cualquier apasionado del motor conoce el Fiat 500 Abarth, bueno, hablemos con propiedad, el Abarth 500, porque no nos olvidemos que Abarth es una marca independiente a pesar de utilizar siempre modelos Fiat como base. Este pequeño no es un utilitario, y no es un Fiat 500, es un pequeño deportivo, un capricho que solamente un apasionado del motor podría tener en su garaje. Nadie imaginaría que un coche de estas dimensiones tiene bajo su capó un motor de 1.4 litros que desarrolla una potencia de 135CV, como era de esperar las sensaciones de conducción son incomparables a cualquier otro modelo del mercado. Exteriormente: Las dimensiones en su exterior son ligeramente superiores a un Fiat 500, 3657 largo, 1627 ancho y 1485 de alto. Aunque son las terminaciones racing las que marcan la diferencia de ser un coche de "niña buena" a uno de "chico malo". En estas terminaciones destacan sus llantas de 17 pulgadas (opcionales), el paragolpes delantero con entradas de aire, la doble salida de escape trasera y el difusor para mantener el coche soldado a la carretera. Sin olvidarnos de las insignias de Abarth en el lateral del coche. Con esta apariencia de coche de competición y el llamativo rugir
de su sistema de escape es difícil pasar desapercibido allí
por donde circulemos. |
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Interior: Si nos adentramos en su interior volvemos a sentir la esencia racing en sus componentes. Destaca el diseño de su volante de tres radios achatado en su parte inferior, los pedales de aluminio, el cuadro de esferas, o el indicador de presión del turbo y recomendación de cambio de marcha que merece una explicación aparte y sus asientos deportivos de cuero tipo backet. A la izquierda del velocímetro, tras el volante, tenemos el indicador de presión del turbo que mide el soplado del turbo según exijamos más o menos potencia al motor. Además también encontramos un indicador de recomendación de cambio de marcha que nos indica con una flecha cuando debemos de engranar una marcha superior, tanto para ahorrar combustible como para lograr el máximo partido de su motor cuando giramos cercano al corte de inyección. En el pilar central del salpicadero tenemos la palanca de cambios, los mandos de climatización, sistema de audio MP3, botón TTC y botón SPORT. |
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Habitabilidad interior: El Abarth 500 no es un coche tan pequeño, como podría parecernos a la vista. A esto ayuda en gran parte por el diseño de su carrocería que es más alta que cualquier turismo. Aunque podría haber sido mejor si los ingenieros hubiesen sabido sacarle todo el partido a sus asientos deportivos de tipo backet. Estos asientos en su posición más baja están a una altura de 35 centímetros respecto al suelo del coche lo que limita sustancialmente la habitabilidad para personas de más de 1,80 o 1,85. En sus plazas traseras si el conductor es alto el espacio para las piernas en las plazas traseras se hace casi inutilizable, aunque su aprovechamiento en altura sigue siendo bastante destacable. Está homologado para 4 personas y su maletero ofrece 185 litros. Impresiones de conducción: El Abarth 500 cuenta con un motor de 1.4 litros, 16 válvulas Turbo T-Jet de 135 CV gestionado por una caja manual de 5 velocidades. |
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La única forma de convertir a nuestro escorpión en un animal letal es presionando el botón "Sport" que tenemos en el salpicadero, si no, parece que solo "juguemos" con 100 CV. ¿Qué diferencias nos ofrece? El tacto de la dirección se hace más fuerte y "directo" y la ECU aumenta el soplado del turbo, por la contra la dureza de las suspensiones no se ve alterada. Estas mejoras nos permitirán trazar las curvas con tiralíneas y aumentar la respuesta de su acelerador casi a cualquier régimen de rpm. La suspensión no varia, ni falta que hace, la dureza del sistema de suspensiones se encuentra calibrada como si de un coche de carreras se tratase. para carreteras en perfecto estado, una delicia, para las que no lo están o para pasar por los badenes, un suplicio. Las diferencias de respuesta del acelerador con el botón Sport activado se notan, como ejemplo circulando a 90 km/h en modo normal el indicador del turbo marca un soplado insignificante, si lo accionamos a esa misma velocidad el turbo aumenta a 0,4 bar de presión. Hablando técnicamente en modo Sport nos ofrece un par motor máximo de 206 Nm a 3.000 rpm, en cambio, en modalidad Normal, el par es de 180 Nm a 2.500 rpm. Con el modo Sport activado su potencia máxima se alcanza en un régimen de giro de 5.500 rpm., además se logra un 0 a 100 km/h en 7,9 segundos con una velocidad máxima de 205 km/h. De acuerdo, no es una aceleración de un deportivo, pero las sensaciones que transmite un coche de este tamaño son lo más parecidas a conducir un kart que se puede encontrar hoy en día en el mercado, estaremos disfrutando tras el volante. Además de ESP, ABS, EBD, ASR y asistente de arranque en pendientes cuenta con control de tracción desconectable para si queremos disfrutar de un comportamiento óptimo en curvas. Cuenta con 7 airbags. La suspensión delantera es independientes de tipo Mc Pherson, mientras que la trasera es de ruedas interconectadas (semiindependientes) con eje de torsión. Los frenos son contundentes y de tacto duro, Si realizamos una frenada de emergencia saltan los intermitentes de emergencia y debido a sus suspensiones tan duras parece querer botar ligeramente. El equipamiento está carente de sistemas como el control de velocidad, parktronic, encendido automático de luces, faros de xenon... EL Abarth 500 no es un coche racional, es un coche que se compra con el corazón. -Ciudad: -Carretera y autovía: Nos da sensación de estar pegado a la carretera, su esquema de suspensiones es configurable en dureza y parece estar fabricado para devorar kilómetros. Si a esto le sumamos una aceleración explosiva los adelantamientos son un visto y no visto. |
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Precio a fecha 12/12/09 (les recomendamos preguntar en su concesionario): Gasolina:
Precio de extras:
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Como
resumen general: Solo unos pocos apasionados del motor desearían tener un Abarth 500 en su garaje. Quizás no sea un coche para un uso diario, pero sí lo es para disfrutar a lo grande en zonas reviradas.
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